6.  Carta del tío Manuel, minero en La Oroya







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Querido Enrique y familia,
Espero que al recibir la presente se encuentren todos muy bien. Yo, hace tres años ya que salí de Chinchero para buscar trabajo aquí en las minas de La Oroya. En estos tres años no me he vuelto rico, pero por lo menos tenemos de que vivir. Quiero decir que tengo mi salario garantizado cada mes, pero si se considera lo duro que es el trabajo, es muy poco lo que nos pagan. Sin el cobre que extraemos de la mina, ¿qué sería de la economía de nuestro país? Nosotros, sin embargo, recibimos un salario que es uno de los más bajos del mundo.
Después de la ocho horas que trabajo con mi perforadora en las galerías subterráneas estoy completamente rendido. Hasta hace poco trabajé horas suplementarias para aumentar el salario. Entonces pasé hasta 14 horas diarias en este calor terrible. Tienen que saber que dentro de la montaña hace un calor insoportable mientras que fuera se registran a veces temperaturas de 10 grados bajo cero. Vivimos aquí a una altura de más de 3.500 metros. Casi todos los compañeros se enferman rápidamente, sufren de la enfermedad de los mineros, la silicosis. El aire que respiramos es como un polvo que con el tiempo destruye los pulmones, y la gente empieza a escupir sangre. Pero a los mistis no les importa si morimos a la edad de 35 años.

Desde hace unos años la mina en que trabajo es una mina estatal. Antes pertenecía a los gringos, pero el gobierno militar se la ha expropiado. Para nosotros, las cosas no han cambiado ni mejorado. Desde el miércoles pasado estamos en huelga, pedimos más dinero  y sobre todo mejores condiciones de trabajo. Llegaron los militares y detuvieron a los dirigentes de nuestro sindicato. Los encarcelaron y algunos dicen que los deportaron a El Sepa que es algo como un campo de concentración en la selva amazónica. A otros compañeros los despidieron. Ahora están sin trabajo y sus familiares sufren hambre. Exigimos la libertad inmediata de nuestros dirigentes y que todos puedan regresar a su trabajo. Por eso la huelga continúa. No sé como va a terminar esto.

Ojalá que cuando contesten me cuenten las noticias de Chinchero. Hasta la próxima. Con un fuerte abrazo

                        Manuel y familia.


la mina
el minero
el salario
garantizar
considerar
el cobre
extraer












la perforadora
la galería
subterráneo, -a
rendido, -a
la hora suplementaria
aumentar
insoportable
enfermarse
la silicosis
respirar
escupir
el misti












estatal
el gringo

la huelga


detener
el dirigente
el sindicato
encarcelar
deportar
el campo de concentración

despedir (i)

exigir
inmediato, -a




ojalá (+Subj.)





Bergwerk
Bergarbeiter
Lohn, Gehalt
garantieren
bedenken, betrachten
Kupfer
schürfen, fördern












Bohrer
Stollen, Gang
unterirdisch
erschöpft
Überstunde
erhöhen
unerträglich
krank werden
Staublunge
(ein)atmen
spucken
in der Sprache der Indios:
hellhäutiger Herr











staatlich
europ. bzw. nordam. Ausländer

Streik


verhaften
Leiter, Führer
Gewerkschaft
ins Gefängnis werfen
verschleppen
Konzentrationslager

entlassen, kündigen

fordern
unverzüglich







hoffentlich,
ach wenn doch ...!






La Oroya
Mina

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