8. Llegando a Lima





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Ya habían viajado más de seis horas cuando el tren pasó por la extensa zona de barriadas que rodean la capital. Entonces no tardarían mucho en llegar a la estación. Miguel no podía ver mucho desde su ventanilla, pero aún así se podía imaginar la miseria que debía reinar en estas casuchas construídas en pleno desierto. Y se puso muy triste al pensar en Víctor, su hermano, que también debía vivir en una de estas barriadas y que todavía no había encontrado trabajo fijo.

Pero poco después, al llegar a Lima, le asaltó una cantidad de impresiones totalmente diferentes: Se había dejado arrastrar por la oleada de gente y, sin darse cuenta adónde iba, había llegado a una plaza que era una de las cosas más preciosas que jamás en su vida había visto. Estaba rodeada de magníficos edificios de la época colonial entre los cuales se destacaban la catedral y el palacio episcopal con sus balcones de madera. Miguel estaba impresionado y al mismo tiempo deprimido por estos contrastes inmensos que en tan poco tiempo de su estadía en Lima le habían saltado a la vista. Aturdido por el ruído del tráfico siguió caminando y entró en una calle tan llena de gente, que le pareció un hormiguero. En esta calle, una tienda estaba al lado de otra, y al mirar los escaparates ofreciendo radios, casetes, discos y muchísimas cosas más, Miguel comprendió un poco por esta ciudad atraía tanto a los serranos.
tardar en + Inf.
reinar
la casucha






asaltar
la impresión
impresionar
arrastrar
la oleada

destacarse
el palacio episcopal
la estadía
saltar a la vista
aturdido, -a
atraer

lange dauern
herrschen
Elendshütte






befallen (Eindrücke)
Eindruck
beeindrucken
mitreißen
 Welle, hier: Menschenmenge
hervorragen
bischöflicher Palast
Aufenthalt
ins Auge springen
verwirrt
anziehen




Miguel habla de sus primeras impresiones de Lima:





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